viernes, 11 de febrero de 2011

NUDO CIEGO

Ciclos...
“Cuando te encuentras cabalgando un caballo muerto, 
es hora de que te bajes de él.”
Indios Dakota
Por: Parzifal
La vida es una cadena de ciclos. Círculos de experiencias que se enlazan entre sí por breves momentos. Puentes que se tienden ante nuestros pies para materializar nuestro ejercicio ineludible de existir y trascender como personas. Los ciclos que integramos en el paso por la vida son incalculables, siempre existe la posibilidad de abrir uno nuevo, uno más. Se esconden a la vuelta de la esquina para sorprendernos e invitarnos a un mundo lleno de posibilidades, de nuevas vivencias, de nuevos conocimientos. Cada uno guarda características únicas, como colores y texturas, los hay suaves y cálidos como también agrestes y sombríos. Son una multiplicidad de claroscuros. Cada uno de nuestros círculos goza de un periodo de vida definido, finito; los menos, pueden acompañarnos a lo largo de nuestra existencia para consumirse a la par de nosotros; el resto son de menor duración, se extinguen cuando los abandonamos o substituimos por otros de mayor actualidad o atractivo. Algunos adquieren una connotación icónica en nuestra vida, definen un periodo de crecimiento importante o, por el contrario, marcan una etapa de debilitamiento personal; podemos asociar su subsistencia a algún momento en particular, preciso, perfectamente identificado. Otros son detonadores que nos motivan, nos seducen, nos empujan a ofrecer lo mejor que tenemos, despiertan nuestra capacidad creativa hasta alcanzar, por periodos cortos, las muestras más sublimes de nuestro talento. Los hay divertidos, reímos con ellos, nos convocan al jubiloso encuentro. Y así también, los hay tristes; no podemos prescindir atravesar ciertos eventos que nos arrastran al sufrimiento y la desdicha, pasajes de la travesía que quisiéramos olvidar, no haber padecido, no haber conocido. 
El inicio y fin de un ciclo es totalmente imprevisible. Muchas veces, no nos damos cuenta de que ha empezado y otras quisiéramos que nunca acabara. Al inicio de un ciclo no sabemos que será lo que nos obsequie su presencia, la emoción nos embarga y aventuramos el futuro, lo descubrimos con ávido interés como pequeño que recibe el regalo prometido. Nuestros ciclos, en muchas ocasiones, son el alimento del alma y también del espíritu. Por su valía se convierten en nuestra razón de vivir. Hay ciclos que su extinción es motivo de profunda tristeza como al concluir algún nivel escolar o padecer la ausencia de un amigo; cuando esto ocurre, sabemos que un capítulo de nuestra historia se ha agotado; se termina una parte de la trama de nuestro acervo personal y el tiempo de dar vuelta a la hoja resulta inevitable y ocasionalmente doloroso. 
Mala cosa es dejar un ciclo sin cerrar. La añoranza de los buenos tiempos puede perturbar nuestra visión de la realidad, con ello surge el deseo de perpetuar aquello que se presenta en franca decadencia. El fin de un ciclo se anuncia a través de señales inequívocas que anteceden su extinción: distanciamiento, insatisfacción, decepción y desorientación son algunos de los síntomas de que algo en nuestra vida fenece y es menester substituirlo. No cerrar un ciclo es tanto como retirarnos de una relación con las manos vacías. El caso de quiénes no acuden a un funeral, de quiénes no se gradúan, aquellos que no consiguen un trabajo que les proporcione felicidad y los que persisten en quedarse sin dinero son ejemplos de personas que no han podido crecer a través de la experiencia y evolucionar en algo mejor. Dejan sus ciclos abiertos y con ellos un vacío interno. 
Para cerrar un ciclo es necesario ser valiente, permitirse y perdonarse el fracaso,   aplaudir y reconocer los éxitos, utilizar una visión en retrospectiva de los hechos, analizar lo ocurrido, discriminar lo malo y utilizarlo como el más valioso tesoro que nos puede ofrecer la experiencia. Cerrar un ciclo es llevar la vivencia al límite, al extremo, retirarse hasta haber agotado el último compromiso. Es tanto como despedirse con una sonrisa de quiénes nos acompañaron por el trayecto, con la seguridad de que lo aprendido servirá para enfrentar nuevos retos, a pesar de las heridas, a pesar de la fatiga.

viernes, 4 de febrero de 2011

NUDO CIEGO

Olvido...
“Somos nuestra memoria, somos ese quimérico 
museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.”
Jorge Luis Borges
Por: Parzifal
La memoria es efímera y la esperanza es perpetua. Los seres humanos somos capaces de olvidar el dolor de forma recurrente. Es decir de algunas mujeres que los dolores de parto son tan intensos que podrían ubicarse, en una clasificación del dolor, en una posición entre los más altos; a pesar de esta condición, en muy corto tiempo, la mujer es capaz de olvidar dichas sensaciones y nuevamente esperar la llegada de un hijo. La esperanza del arribo las hace olvidar las penurias inherentes al alumbramiento.
Algo similar sucede en el escenario político que nos convoca hoy en día. Cada partido político es poseedor de una ideología propia que ofrece una serie de mecanismos para llevar al país a una situación de mejora económica, política y social. El objetivo último de todos los partidos políticos es común, todos aspiran al bienestar de la población aunque cada uno cuenta con distintos mecanismos, en atención a las prioridades del sector que representan, para lograrlo. Para que un aspirante a representante popular sea designado como tal debe, al menos en teoría, comulgar con la ideología de su partido. Esto se va haciendo evidente conforme avanzan en su trayectoria política; quienes ocupan cargos públicos, por modestos que sean, deben mostrar en su actuación la congruencia y fidelidad a los principios fundamentales de la ideología partidista que representan, en beneficio de todos. La confianza que un partido político deposita en cada uno de sus representantes populares debe ser proporcional, entre otras cosas, a la aplicación de los mecanismos definidos y la atención de las prioridades identificadas. De no ser así ¿qué caso tendría elegir entre un partido y otro si a fin de cuentas no hay respeto a las formas que los hacen una alternativa de gobierno? 
En la práctica, esto puede resultar bastante más complicado. Angel Aguirre, virtual triunfador de los comicios recién celebrados en el Estado de Guerrero, logró la victoria enarbolando la bandera de un partido que no es el suyo. Su trayectoria política está ligada directamente al PRI, basta recordar que ha ocupado los puestos más altos que la política ofrece: Gobernador (Interino) del Estado de Guerrero, Diputado Federal, Senador de la República, Dirigente Estatal del PRI, entre otros. Pareciera, por la confianza que le ha depositado su partido, que se trata de uno de los baluartes más destacados y valiosos que el PRI posee no sólo a nivel estatal, inclusive a nivel nacional. De acuerdo a su trayectoria se pudiera pensar que en cada encomienda actuó de forma congruente y conveniente a los postulados e ideología política de su partido. El hecho es que hoy es el virtual triunfador en una elección popular representando a un partido político ajeno al que había servido, al menos, los últimos treinta años de su vida. El colectivo electoral que lo llevó al triunfo olvidó que fue el PRD quién hace 15 años señaló 102 violaciones a los derechos humanos cometidas por Aguirre entre torturas, asesinatos y desapariciones. La efímera esperanza de un poco de bienestar hicieron que el pueblo de Guerrero olvidara que quién fuera el candidato del PRD a la gubernatura se trata de un político de la vieja escuela del PRI, con una larga trayectoria política en el seno de un partido opuesto al que hoy abandera. Olvidó también que todo lo que ha aprendido de servicio público Angel Aguirre lo hizo en el PRI, que sus contactos y relaciones más importantes los obtuvo gracias al beneficio de militar en las filas del PRI, olvidó que sus colaboradores cercanos también serán o fueron priístas, olvidó que los operadores políticos, encabezados por Marcelo Ebrad, y que  inundaron la entidad en aras de asegurar el triunfo en la elección, también pertenecieron al PRI. Guerrero olvidó muchas cosas, esperemos que Angel Aguirre cumpla sus compromisos y le lleve al pueblo de Guerrero la certeza de un mejor futuro.
parzifal.mx@gmail.com