Pompa y circunstancia...
“Adiós al relincho del corcel de batalla,
al tambor que conmueve el espíritu,
al pífano que perfora los oídos,
a la bandera real y todas sus cualidades,
orgullo, pompa y circunstancia de la gloriosa guerra.”
Otelo, Acto III, Shakespeare.
Por: Parzifal
El sol es apenas un vislumbre de la claridad que circundará la mañana. Hace escasos minutos que la luna se ha vestido de descanso y su ausencia es el exordio de la jornada que se prevé singular. La humedad se condensa en los cristales; calladamente, la ventana llora. El tiempo no se detiene, los segundos no cejan en su necio afán de prevalecer en su paso inexorable, de perseguir al precedente y alejarse del antecesor en una carrera finita que encuentra en este día su meta. Todo está dispuesto y en su lugar, la simetría del momento contrasta con la certeza de que el cambio es la única constante de la vida.
Miguel Angel Osorio sale al encuentro con su destino como cada mañana desde hace seis años, con el primer paso fuera de su morada la maquinaria de la cual él es el eje empieza su marcha y de a poco se expande fuera del ámbito inicial, multiplica su alcance y detona la acción de cientos de individuos que vibran al unísono en diversos puntos geométricos. Su primer círculo lo conforman los elementos de ayudantía, un equipo multidisciplinario de expertos que se amalgaman con el mandatario para funcionar como un sólo individuo con decenas de ojos, decenas de oídos, decenas de manos. Miguel Angel decide manejar el vehículo personalmente y se enfila al Palacio de Gobierno con la acucia de quién ha decidido terminar la tarea con el mismo ánimo con el que la inició.
El staff de Miguel Angel Osorio espera su llegada como es habitual. Sus colaboradores se aglutinan ante su presencia con los reportes de llamadas, mensajes de felicitación, obsequios, solicitudes de audiencia y la agenda del día. El timbre de los teléfonos no cesa y el área correctamente organizada se empeña en ofrecer una respuesta a cada interrogante. El despacho del gobernador es un espacio reservado al que sólo tienen acceso un número reducido de personas. Es el lugar donde ha reflexionado respecto de los temas álgidos de su gobierno y donde ha construido las soluciones que le han sido demandas por el colectivo al cual sirve. Como cada mañana, la cocina le tiene listo un plato con frutas de la estación cuidadosamente envuelto en polipapel. La responsable de la cocina espera le confirmen si será necesario preparar algún alimento adicional, ella tiene listo los ingredientes para la elaboración de unas quesadillas, yogur de fresa con cereal y jugo de naranja; es sabedora de las preferencias del mandatario y su gusto por la cocina mexicana. Por la tarde, y si la ocasión lo permite, tiene intención de ofrecerle un platillo especialmente aderezado con picante, a manera de corolario tras haber servido para él desde su trinchera. Se le informa que no es necesario ningún alimento adicional, el Gobernador conviene en que la fruta es suficiente.
Pide a sus colaboradores le dejen un momento a solas en su oficina; aprovecha para realizar una última reflexión acerca de los recientes seis años, definitivamente el balance es bueno, los datos duros no mienten, la percepción popular le favorece, el trabajo es evidente y el resultado de los compromisos con Hidalgo ha rebasado cualquier expectativa. Sonríe, se siente satisfecho. Con paso lento camina alrededor de la mesa de juntas contigua a su escritorio. El azul turquesa de la alfombra favorece la experiencia de la travesía intimista al pasado. Trae a la memoria cada una de las decisiones que fueron tomadas en ese mismo sitio para beneficio del pueblo, de su pueblo. Una sombra de duda se posa en sus pensamientos.
Alejandro se acerca para señalarle que es hora de partir al Congreso del Estado, todo está dispuesto de acuerdo a su indicación. Miguel Angel Osorio asiente con la cabeza y agradece con una sonrisa. Se alista para partir, obsequia una última ojeada al que fuera su centro de operaciones, se despide. Aborda el ascensor exclusivo para su uso y abandona el recinto.
En unos momentos deberá concretar el cambio de estafeta al Gobernador entrante, Francisco Olvera Ruíz. Con ello se cierra un capítulo más de la historia del Estado de Hidalgo, sin duda, uno de los más recordados.
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