Contrastes...
“Hay una puerta por la que pueden entrar la
buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave”
Proverbio Japonés
Por: Parzifal
El primer grupo de pobladores arribó al archipiélago en el paleolítico. Es probable que se tratara de un grupo nómada que encontró, en el conjunto de islas, la flora y la fauna necesarios para sobrevivir. Japón se ubica al noroeste del océano pacífico, se extiende de norte a sur sobre la costa este de Asia con apenas 377,815 kilómetros cuadrados de superficie. La accidentada topografía de la zona lo hacen un lugar de difícil acceso amén de las condiciones climatológicas, extremas en ciertas épocas del año. La tierra de cultivo es escasa. La desventaja geográfica y los recursos limitados fueron a la postre el detonador del desarrollo de particulares mecanismos de organización social que garantizaron la supervivencia de sus pobladores.
En México somos privilegiados. Gozamos de un territorio de 1,964,375 kilómetros cuadrados (5.2 veces más que Japón), recursos energéticos abundantes, zonas montañosas de nieves perpetuas, exuberantes selvas, bosques templados, litorales ricos en especies marinas, cálidas costas, el sureste mexicano es fuente inagotable de agua pura, el territorio nacional es hogar de una enorme diversidad ecológica. Los recursos de México son tan abundantes que la obtención de algunos satisfactores representa un esfuerzo mínimo, tanto como tender una línea de pesca o cortar un fruto. El confort que nos ofrece la naturaleza nos brinda beneficios automáticos, la condición de obtener un satisfactor con el menor esfuerzo nos ha hecho perezosos. La sociedad mexicana no ha tenido la necesidad de desarrollar mecanismos de organización tan elevados como los habitantes de países en condiciones extremas.
La riqueza natural de México es una bendición y a la vez un lastre social. Equiparando la condición del país con la de un niño, la madre naturaleza nos ha consentido y sobreprotegido. Nuestra sociedad, indisciplinada y perezosa, desea encontrar los satisfactores fundamentales a cambio de un esfuerzo mínimo. Las huestes del crimen organizado están repletas de jóvenes que han decidido dejar de transitar por el camino correcto por la gran dificultad que implica y los escasos beneficios que pueden alcanzar. El crimen organizado ofrece aquello a lo que culturalmente estamos acostumbrados, satisfactores inmediatos; claro, hay que pagar un precio, pero gracias a una característica del pensamiento juvenil en donde aquello que adquiere mayor relevancia es el presente, no hay que preocuparse por el futuro; siempre habrá una forma de resolverlo.
Las interrelaciones personales entre los nipones están fuertemente influenciadas por las ideas de “honor”, “obligación” y “deber”. Sus tradiciones milenarias han jugado un papel preponderante en la educación de los individuos, más allá de una serie de ritos y festejos, las tradiciones milenarias son enseñanzas que, interpretadas correctamente, muestran las formulas de éxito necesarias para trascender en los diversos planos de la existencia humana.
Hoy vivimos en una situación extrema, la violencia es un mal que nos acecha y nos lastima. Para sobrevivir es necesario combatir la adversidad con organización. No basta combatir violencia con violencia.
La escasez se convirtió en el mejor aliado de los japoneses y en el detonador de su compleja pero eficiente civilización. Solventar la adversidad ofrece un entrenamiento para la vida; crea hábitos, exige disciplina, fomenta el trabajo en equipo, forja el carácter. Estos valores resulta indispensable transmitirlos a las futuras generaciones, Japón encontró en sus tradiciones el medio ideal para hacerlo.
parzifal.mx@gmail.com
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